Un detalle interesante a primera hora de la mañana: mientras recogía el detritis de la cena tardía de la noche anterior de la terraza (!estaba oscura!), abajo vi que estos gallegos saben mejor que nadie cómo drenar sus terrazas (foto 1).
Ahora tenía como aliado en el bienestar del grupo a Nico, italiano y fisioterapeuta. Podría ganarse una fortuna en el Camino con esa cinta kinésica aplicada sobre los tendones inferiores de modo tribal (foto 2).
Mientras tanto, las farmacias sí ganaban una fortuna con sus apósitos para ampollas (foto 3) con los pobres pies peregrinos (foto 4), nada experimentados en caminar más de 2km al día.
La parte sociable del Camino ha comenzado y ya es casi imposible correr. Antes de Sarria, había como 150 peregrinos al día en movimiento. !En la Meseta, sólo había unos 50! Ahora hay unos 500, y muy inexpertos. Juegan con sus bastones, caminan en pantalla, se mueven asustadísimos al oír venir un corredor... Ahora hay que caminar, charlar, relajarse y disfrutar de la compañía. !Nico ya me ha enseñado los primeros dos versos de "Volare"!
Portomarín es una ciudad importante fortificada sobre un montículo vertiginoso. Su entrada es majestuosa, una escalinata después de un puente. Su iglesia es puro Románico (foto 5). Nos reunimos después en su moderna piscina (foto 6). Una exhibición de baile y música foclóricos nos redondeó la tarde (foto 7).
Los estímulos aquí son constantes, nada que ver con el silencio y la soledad de la Meseta, y sus pueblos de sólo una tienda y un restaurante. Se puede conseguir la Compostela con un mínimo de 100km, o 5 etapas saliendo desde Sarria. Hoy es el primer domingo de agosto, y !el día anterior fue la gran fiesta del Decatlón!
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